Una pausa necesaria para ordenar tu mente y tu propósito.
Gratis y dentro de ti se encuentra la medicina: ese reset que tus hábitos necesitan para realmente funcionar.
A veces comienza, como me pasó a mí, desde una actividad obligatoria… porque entraste en un proceso de pura amargura y queja.
Otras veces puede iniciar desde un acto más consciente: elegir cinco cosas que sí te representan, que te regresan a ti.
Si aún no encuentras por dónde empezar, te lo digo directo: es la gratitud.
Y no la superficial, sino esa que te ancla, te despierta y te acomoda el alma.
Este blog no está hecho para darte tips rápidos ni salidas fáciles.
Quiero compartirte lo que entendí en carne propia.
Cuando das demasiado… y te quedas vacía
Durante un tiempo creí que ayudar era dar facilidades de pago en mi Distribución.
Sí, algunas personas se beneficiaron… pero también hubo quienes desaparecieron sin terminar de pagar.
Los culpé.
Y mientras los culpaba, me endeudé con tarjetas, dejé de cobrar, dejé de pagar la escuela del bebé y hasta mis propias necesidades básicas.
Sentía que todo era injusto.
Lo que no estaba viendo era mi parte:
la necesidad de complacer,
la presión por pertenecer,
la comparación constante con ese “club” de los mejores que sigo en Facebook y TikTok.
Mi copa emocional estaba llena… pero de cosas negativas.
Y eso marcaba mis días, contaminaba mis decisiones, mi tiempo y mi energía.
Hasta que tuve que detenerme.
La gratitud me devolvió a mí
No fue de un día para otro.
La gratitud llegó como una semilla pequeña y silenciosa.
Todo empezó cuando escuché a alguien decir en una entrevista:
“Estoy agradecida con mi familia por sostener y contener mi distribución.”
Me detuve.
Me hizo ver que esto no se trata solo de mí.
Mi vida afecta a todo lo que me rodea… y la forma en que estaba llevando las cosas simplemente no funcionaba.
Volví a empezar.
Con el apoyo de mi mamá de linaje, de mi equipo, de gente inspiradora que sigo, y del simple acto de aprender de nuevo, paso a paso.
Agradecer me ayudó a recuperar energía, confianza y claridad.
A volver a ordenar mis prioridades.
A que mis hábitos por fin empezaran a funcionar.
A buscar soluciones más conscientes y beneficiosas.
A reconocer que mi vida no es solo mía: impacta, toca y mueve a otros.
Y eso me conecta con algo enorme.
Eso es lo que me impulsa hacia adelante.
Volver a empezar es un acto de valentía
Hoy agradezco mi capacidad de organizarme, de soltar, de aprender y de comenzar de nuevo.
Agradezco el placer de que estés aquí leyendo estas palabras.
Y si tú también te has sentido cansada, drenada, culpable, comparándote o en automático…
No te rindas.
Vuelve a empezar las veces que sea necesario.
La gratitud siempre te regresa al presente.
Y desde ahí, la vida —tu vida— vuelve a ser hermosa.
Gracias por leerme.
Pam
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